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Darío Nin

(Basada en 2 Samuel 11:8-15)

Verso I

“Desciende a tu casa y lava tus pies”,
palabras de calma sonaban tal vez.
Parecían descanso, honor y bondad,
pero escondían mentira y maldad.

La voz del palacio sonaba cordial,
mas detrás del saludo latía el puñal.
No toda sonrisa refleja el amor,
ni toda promesa proviene de Dios.

Pre-Coro

Hay caminos que parecen derechos,
pero llevan al hombre al dolor.
Hay abrazos que esconden cadenas,
y palabras sin temor al Señor.

Antes de dar un paso,
antes de confiar,
pon tus ojos en Cristo,
Él no te fallará.

Coro

¡No bajaré de mis principios!
¡No venderé mi integridad!
Aunque el mundo me prometa gloria,
prefiero tu voluntad.

Los hombres cambian con el viento,
su lealtad puede acabar;
pero Cristo sigue siendo el mismo,
¡Él jamás me dejará!


Verso II

Urías guardó limpio su corazón,
más fuerte que el miedo fue su convicción.
Mientras otros buscaban ocultar su error,
él permanecía sirviendo al Señor.

Fue fiel al deber y a sus hermanos,
sin imaginar los planes humanos.
Llevó en sus manos la carta fatal,
pero Dios escribió su nombre inmortal.

Pre-Coro II

Cuando el justo estorba al pecado,
muchas veces vendrá oposición.
Mas quien vive sujeto a la Roca,
no será vencido en la aflicción.

No temas si el hombre te falla,
ni si cambia de parecer;
el Dios que selló sus promesas
permanece fiel para siempre.

Coro

¡No bajaré de mis principios!
¡No venderé mi integridad!
Aunque el mundo me prometa gloria,
prefiero tu voluntad.

Los hombres cambian con el viento,
su lealtad puede acabar;
pero Cristo sigue siendo el mismo,
¡Él jamás me dejará!


Puente (voz íntima, creciendo poco a poco)

Si me llaman a bajar,
quiero escuchar primero Tu voz.

Si me ofrecen descansar,
quiero saber si vienes Tú, Señor.

No toda puerta abierta
es camino de bendición.
No todo aplauso del hombre
agrada al corazón de Dios.

Enséñame a discernir,
a esperar en Tu verdad;
que jamás una mentira
me aparte de Tu voluntad.


Puente Profético (creciendo con fuerza)

Me invitaron:
“Desciende…
lava tus pies…”

Pero mi alma escuchó otra voz.

“Permanece…
no vendas tu conciencia…
no abandones tu llamado…
Yo soy tu Dios.”

Prefiero velar junto a mi Señor,
que descansar lejos de Su presencia.
Prefiero perder el favor del hombre,
antes que perder Tu complacencia.


Gran Coro Final

¡No bajaré de mis principios!
¡No venderé mi integridad!
Si el poder olvida al justo,
mi Dios jamás me olvidará.

Aunque el mundo me abandone,
aunque me quieran traicionar,
mi esperanza está en Cristo,
Él nunca me dejará.

Los hombres rompen promesas,
cambian por conveniencia su verdad;
pero el pacto de mi Cristo
permanece por la eternidad.


Final (a capela o con toda la banda)

Me invitaron:
“Desciende y lava tus pies…”

Pero mi alma escuchó otra voz.

Prefiero velar junto a mi Señor
que descansar lejos de Dios.

Los hombres pueden cambiar su palabra,
Cristo jamás cambiará la Suya.

Él es mi Roca,
Él es mi Refugio,
Él es mi Pastor,
Él es mi Justicia,
Él es mi Fortaleza,
Él es mi Esperanza.

Aunque todos me fallen…
¡Cristo permanece fiel!

¡Porque Él no puede negarse a sí mismo!

¡Aleluya!

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