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Por Dario Nin (Dania)
NARRACIÓN
(Piano solo, voz masculina profunda)
Cuando el Padre decidió enviar a su Hijo al mundo,
no buscó un rey ni un palacio.
Buscó un corazón obediente.
Un hombre que protegiera en silencio,
que amara sin buscar reconocimiento
y creyera cuando nadie entendiera.
Entonces…
Dios encontró a José…
y le confió a su Hijo.
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VERSO
No llevaba corona ni riquezas,
solo el peso noble de su fe.
Era un hombre de manos trabajadas,
que aprendió a obedecer.
Protegió al Niño en la tormenta,
caminó confiando en el Señor.
Su grandeza nunca fue la fama…
fue vivir para su Dios.
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PRE-CORO
Mientras el mundo busca apariencias,
Dios contempla el corazón.
Donde muchos ven un hombre sencillo,
Él descubre una misión.
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CORO
**A José le confió su Hijo…
porque halló un corazón leal.
No buscó grandezas ni riquezas,
solo un hombre dispuesto a obedecer.
A José le confió su Hijo…
porque supo escuchar su voz.
Hoy también sigue buscando padres…
que reflejen el amor de Dios.**
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PUENTE
¿Quién cuidará los sueños
que Dios quiere confiar?
¿Quién abrazará a sus hijos
y les enseñará a amar?
No hace falta ser perfecto…
solo decir con humildad:
“Heme aquí, Señor…
puedes contar conmigo.”
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CORO FINAL
**Si a José le confió su Hijo…
también quiere confiar en mí.
Hazme un padre conforme
a tu santa voluntad.
Que mis hijos puedan verte
en mi forma de vivir.
Porque un hogar comienza a cambiar…
cuando un padre decide obedecer.
Porque una generación renace…
cuando un hombre vive para Ti.**
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FINAL HABLADO
(Solo piano y cuerdas)
José…
No buscaste reconocimiento.
Pero el Salvador del mundo
creció bajo tu cuidado.
Hoy sigues recordándonos
que Dios no busca hombres perfectos…
Busca hombres fieles.
Señor…
haznos dignos de esa confianza.
Amén.
