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IIntro — hablado, sobre percusión suave]
Escucha…
La historia no se fue.
La historia nos mira.
Y cuando el poder se olvida de la gente,
cuando el miedo quiere gobernar,
hay una pregunta que no puede morir:
¿Quién le pone límites al poder?
[Verse 1]
Cuando la fuerza se vuelve mandato,
cuando el silencio comienza a reinar,
cuando una vida deja de importar
porque alguien se siente dueño del mundo,
la historia vuelve a tocar la puerta,
nos pregunta qué vamos a hacer.
Porque el hombre que hoy mira hacia otro lado
mañana puede necesitar que alguien lo vea.
[Pre-Chorus]
No basta decir:
“Eso pasó hace tiempo”.
La memoria tiene una misión:
que el dolor de ayer
no se convierta en el dolor de mañana.
[Coro]
¡La justicia no tiene bandera!
¡No tiene dueño, no tiene color!
Cuando protege la dignidad humana,
se convierte en conciencia y honor.
¡La justicia no tiene bandera!
¡Que nadie la pueda comprar!
Si el poder no conoce fronteras,
la conciencia lo debe limitar.
[Verse 2]
Núremberg dejó una pregunta,
Tokio la volvió a recordar:
¿puede esconderse un crimen
detrás del poder de un Estado?
Después la historia volvió a gritar
en pueblos que no pudieron escapar.
Y el mundo entendió, con dolor profundo,
que la impunidad también mata.
[Pre-Chorus 2]
Por eso nacieron nuevas reglas,
para que el mundo pudiera decir:
Ningún cargo está por encima de la ley,
ningún poder debe ser dueño de la vida,
ningún ser humano debe quedar sin defensa.
[Coro]
¡La justicia no tiene bandera!
¡No tiene dueño, no tiene color!
Cuando protege la dignidad humana,
se convierte en conciencia y honor.
¡La justicia no tiene bandera!
¡Que nadie la pueda comprar!
Si el poder no conoce fronteras,
la conciencia lo debe limitar.
[Mambo — brass section]
¡Oye!
¡Que nadie esté por encima de la ley!
¡Que nadie convierta el miedo
en una forma de gobernar!
¡Que la memoria no se duerma!
¡Que la conciencia despierte!
¡Y que la humanidad aprenda
antes de volver a sangrar!
[Verse 3]
Genocidio: destruir al otro,
querer borrar su identidad.
Lesa humanidad: perseguir a un pueblo,
convertir el horror en normalidad.
Crímenes de guerra: romper las reglas
que hasta en la guerra se deben respetar.
Y el crimen de agresión nos recuerda
que la paz también se debe cuidar.
[Break — música baja]
Pero escucha…
Una Corte puede juzgar un crimen.
Una ley puede establecer un límite.
Pero…
¿Quién educa la conciencia
antes de que el crimen ocurra?
[Puente trípodeico]
Siente…
Siente el dolor de quien perdió su hogar,
del niño que aprendió demasiado pronto a llorar.
Pensar…
Pregunta quién tiene el poder,
qué reglas existen,
quién las debe hacer valer.
Actúa…
No mires al lado cuando puedas defender.
No calles cuando la injusticia necesite una voz.
¡Sentir!
¡Penar!
¡Actuar!
[Coro — crecimiento]
¡La justicia no tiene bandera!
¡La dignidad tampoco!
Que nadie sea demasiado poderoso
para responder por lo que hizo.
¡La justicia no tiene bandera!
¡La humanidad tiene una voz!
Y cuando un pueblo piensa y participa,
el tirano encuentra un límite mayor.
[Soneo — improvisación del cantante]
Yo quiero un mundo donde el niño pueda crecer,
sin aprender primero lo que es temer.
Yo quiero escuelas que enseñen a pensar,
y ciudadanos que sepan participar.
Que nadie adore al poder por encima de la verdad,
que nadie cambie libertad por seguridad.
Porque una democracia no se entrega al nacer,
se defiende cada día con el deber.
[Coro — respuesta colectiva]
¡Conciencia!
—¡Para defender la libertad!
¡Conciencia!
—¡Para respetar la dignidad!
¡Conciencia!
—¡Para poner límites al poder!
¡Conciencia!
—¡Para que la historia no vuelva a caer!
[Soneo 2]
La paz que hoy disfrutamos
no cayó del cielo sin más.
Fue semilla de otros hombres,
fue semilla de libertad.
Y algunas de esas semillas
fueron regadas con dolor.
Por eso hoy nos toca a nosotros
sembrar conciencia y no rencor.
[Puente emocional]
Quizá mañana ya no estemos,
quizá otro tome nuestro lugar.
Pero dejemos una semilla
que alguien pueda hacer germinar.
Un mundo un poco más justo,
un mundo un poco más humano,
donde la ley sea para todos
y nadie quede abandonado.
[Gran coro final]
¡La justicia no tiene bandera!
¡La dignidad no tiene nación!
¡La conciencia no tiene fronteras!
¡La humanidad tiene corazón!
¡La justicia no tiene bandera!
¡Que nadie la pueda comprar!
Si sembramos justicia hoy…
¡mañana habrá libertad!
[Call and response — final]
¿Quién limita al poder?
—¡La ley!
¿Quién defiende la dignidad?
—¡La conciencia!
¿Quién construye la democracia?
—¡El pueblo!
¿Quién cambia el mañana?
—¡Nosotros!
¡Sentir!
—¡Sentir!
¡Analizar!
—¡Analizar!
¡Actuar!
—¡Actuar!
¡Sentir, analizar y actuar!
[Final coro — todos]
Que florezca la conciencia,
que despierte la humanidad.
Si sembramos justicia hoy,
mañana habrá libertad.
Que florezca la conciencia,
que despierte la humanidad.
¡Que nunca vuelva el tirano
donde aprendimos a luchar!
[Outro — percusión y voces]
La justicia no tiene bandera…
Tiene memoria.
Tiene conciencia.
Tiene dignidad.
Y mientras exista una generación

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