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Por Darío Nin
Este principio establece que solo responde penalmente quien realiza el hecho punible. Este principio asegura que nadie sea castigado sin una verdadera responsabilidad penal conforme a la ley.
En palabras simples, la justicia debe demostrar la participación y responsabilidad individuales. No basta con estar presente, pertenecer a un grupo o ser sospechoso.
Imagina que varias personas viajan en un mismo vehículo y una de ellas comete un delito sin que las demás tengan conocimiento o participación. Sería contrario a este principio condenar automáticamente a todos los ocupantes.
La responsabilidad penal debe determinarse de forma individual, demostrando quién actuó, cómo actuó y cuál fue su real participación.
Este principio fortalece la confianza en la administración de justicia, porque evita decisiones arbitrarias y garantiza que cada persona responda solo por sus propios actos y en la medida de su verdadera intervención.
En nuestra próxima entrega abordaremos el principio de culpabilidad, que explica por qué no basta con que ocurra un hecho delictivo, sino que debe demostrarse la intención o el grado de responsabilidad que exige la ley.
Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima. Que Dios nos continúe bendiciendo
