Cultura de ineficiencia del Minerd.

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Por Darío Nin

Por años, la República Dominicana luchó por mayor inversión en educación y, finalmente, se destinó el 4% del PIB. Fue un paso importante, pero la pregunta hoy ya no es solo cuánto se invierte, sino qué tan eficientemente se administra y llega a donde más se necesita.

Muchas escuelas aún esperan transferencias que tardan meses, y mientras tanto una filtración daña un techo, un baño queda inservible, una puerta se cae, un trabajo de electricidad urgente no se corrige y lo que pudo resolverse con poco termina costando mucho más.

La ineficiencia sale cara, aunque a veces pase desapercibida. No se trata de acusar, sino de cerrar brechas que nunca deberían abrirse.

Nos Preguntamos por qué hay tanto retrasos si los recursos están, qué trabas se pueden corregir, qué mecanismos garantizan que cada centro reciba a tiempo la partida que se ha destinado. porque el mal es aún mayor las escuelas se endeudan y cuando digo la escuela me refiero a los directores personalmente pues son los que deben resolver con lo “fíame esto o aquello hasta que llegue la partida” … ¿Y ésta para cuándo?

Pues se acaba el año y ya dice que no la pueden desembolsar porque no fue ejecutada en el tiempo previsto, pero como lo va a ser  si nunca llegó y la deuda quedó. Eso es indolencia  irrespeto  y  tal vez, solo tal vez, negligencia dolosa mucha veces, ¿Quien lo corrige?

La eficiencia no es sólo ejecutar un presupuesto, es transformar recursos en soluciones oportunas. La educación de nuestros niños merece eso y más.

Por favor que no se ” guarde y cuide” tanto el dinero ajeno, cuando el dueño lo reclama para sobrevivir.

Ministros pasan y pasan y el mal sigue en la casa. ¿Qué pasa…? No se ve, o se ve mucho más… ¿Quién se casa con la gloria de hacer lo correcto?

Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima. ¡Que Dios nos continúe bendiciendo!

DanSFD08082026

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