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Por Darío Nin.
Hace casi tres años escribí un artículo titulado “Autocontrol, Altruismo, Dominio Propio y las IEs”. En aquel momento reflexionaba sobre la inteligencia emocional y su relación con lo que denominaba inteligencia espiritual.
Al final de aquel escrito aparecía una inquietud que hoy cobra una actualidad innegable: el avance de la inteligencia artificial y la pregunta que considero más importante que su propio crecimiento: ¿hasta dónde estamos preparados los seres humanos para utilizarla?
Quizás el verdadero desafío no consista solamente en crear máquinas cada vez más inteligentes, sino en formar seres humanos capaces de utilizar inteligentemente lo que están creando. Podemos hablar de tres inteligencias que aunque distintas pueden encontrarse en un mismo propósito: la inteligencia espiritual, la inteligencia emocional y la inteligencia artificial.
No se trata de oponerlas, sino de armonizarlas. La sabiduría para orientar, la emoción para humanizar, y la tecnología para potenciar. La sabiduría pregunta por el para qué, la emoción nos ayuda con el cómo convivir y gobernarnos, y la inteligencia artificial amplía el qué podemos hacer.
Pero la pregunta que nadie puede responder por nosotros sigue siendo: ¿qué debemos hacer con todo esto? Ahí debemos recurrir al sentir, pensar y actuar. a lo que he denominado método tripodeico: Sentir para no deshumanizarnos. Pensar para no actuar por impulso. Y actuar para que la sabiduría se vuelva vida.
Tal vez, el reto no sea decidir qué inteligencia debe dominar, sino aprender a poner cada una en el lugar que le corresponde. Que la inteligencia artificial amplíe nuestras capacidades, pero que no sustituya nuestra responsabilidad. Que la inteligencia emocional nos ayude a gobernarnos, pero que la comodidad tecnológica no la desplace. Y que la sabiduría nunca sea considerada innecesaria en medio de tanto poder.
En el fondo, quizá sigamos necesitando pedir con sencillez: “Señor, cuando no sepa qué hacer, dame sabiduría”.
Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima. ¡Que Dios nos continue bendiciendo!!!
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