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Por Dario Nin
Hay momentos en la historia en que las naciones tienen que hacerse una pregunta incómoda:¿qué podemos lograr solos y qué podríamos lograr si actuáramos juntos?
América Latina tiene países con grandes recursos, con culturas diversas y con una posición geográfica privilegiada, pero a la hora de negociar con grandes potencias, muchas veces lo hacemos cada uno por su lado.
Y entonces surge la pregunta: en Europa, España no dejó de ser España, ni Francia dejó de ser Francia. Pero en determinadas materias, existe una estructura que les permite negociar como bloque frente al exterior.
No se trata de tener más barcos. Se trata de aprender a navegar como una flota. Un barco puede tener buenos marineros, buena tripulación, pero una flota coordinada tiene algo que un barco aislado no tiene. Capacidad colectiva.
Quizá América Latina no necesita pensar igual para actuar junto. Pero quizá sí necesitamos aprender a sentarnos en la misma mesa cuando nuestros intereses son comunes. No hace falta pensar igual para poder trabajar juntos. Quizá lo que sí necesitamos es aprender a sentarnos en la misma mesa cuando se trata de intereses comunes.
No se trata de borrar nuestras diferencias. Se trata de reconocer que hay problemas, seguridad, cambio climático, comercio, migración, recursos naturales, que nos afectan a todos, más allá de quién gobierne.
Qruizás la pregunta que debería abrir nuestro próximo artículo es esta: cuando comience el próximo partido del nuevo orden global,¿vamos a entrar al juego con espectadores, como jugadores separados, o finalmente aprenderemos a jugar como equipo?¡Armemos equipo. Juguemos como equipo!
