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Por Dario Nin
Hay una realidad que merece ser observada con mayor atención por la comunidad dominicana residente en España, particularmente por quienes han adquirido la nacionalidad española: muchas veces los dominicanos siguen mirando la política fundamentalmente hacia su país de origen, mientras permanecen distantes de la política del país donde viven, trabajan, educan a sus hijos y construyen su futuro.
Quizás ha llegado el momento de cambiar esa mirada. No se trata de dejar de ser dominicanos. Tampoco de renunciar a sus raíces, a su cultura ni al vínculo con la República Dominicana. Se trata de comprender que adquirir la nacionalidad española también significa asumir una ciudadanía con derechos, responsabilidades y oportunidades de participación.
La Constitución española reconoce, en su artículo 23, el derecho de los ciudadanos a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes libremente elegidos, y el derecho a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos, de acuerdo con los requisitos establecidos por las leyes. Y el artículo 68 establece expresamente que son electores y elegibles para el Congreso todos los españoles que estén en pleno uso de sus derechos políticos.
Esto significa que el dominicano que adquirió la nacionalidad española no tiene por qué limitar su participación política a observar desde lejos lo que ocurre en España. Tiene la posibilidad de votar, participar en organizaciones políticas y, cumpliendo los requisitos legales correspondientes, aspirar a responsabilidades de representación pública.
Y la coyuntura actual resulta particularmente significativa.
El Gobierno español ha disuelto el Congreso de los Diputados y el Senado y ha convocado elecciones generales para el domingo 29 de noviembre de 2026. El Real Decreto 806/2026, publicado hoy en el Boletín Oficial del Estado, dispone expresamente la disolución de ambas cámaras y la convocatoria de elecciones para elegir nuevamente a diputados y senadores.
Conviene aclararlo: los españoles no votarán directamente por el presidente del Gobierno. Votarán por las Cortes Generales, Congreso y Senado. De la nueva composición del Congreso surgirá posteriormente el proceso de investidura del presidente del Gobierno.
Tampoco se trata, en esta convocatoria, de elecciones municipales ni de una renovación general de los ayuntamientos. Las elecciones municipales tienen su propio calendario.
Pero precisamente por eso esta coyuntura debería servir para algo más profundo: para que la comunidad dominicana nacionalizada española comience a preguntarse cuál es su papel dentro de la sociedad española.
En Estados Unidos podemos observar numerosos ejemplos de dominicanos que han entendido que la participación política en el país donde viven también es una forma de representación de su comunidad. Hay dominicanos que han llegado a ser concejales, alcaldes y representantes en diferentes niveles de gobierno.¿Por qué no mirar también hacia Europa?
¿Por qué un dominicano que vive en España puede conocer perfectamente quién gobierna en República Dominicana, debatir sobre los problemas dominicanos y participar activamente en nuestra política, pero desconocer quién representa a su municipio, cuáles son las decisiones de su comunidad autónoma o quiénes aspiran a representarlo en las Cortes Generales?
La respuesta no tiene que ser necesariamente partidista.Puede comenzar por algo mucho más sencillo: leer la Constitución, conocer las leyes, informarse y descubrir cuáles son los espacios de participación que la sociedad española pone a disposición de sus ciudadanos.
La política no comienza necesariamente en un parlamento. También comienza en el barrio, en el municipio, en las asociaciones, en las comunidades y en las instituciones locales.
Por eso el llamado a los dominicanos en España es sencillo: no miren solamente hacia la tierra de donde vienen; miren también hacia la tierra donde están construyendo su presente y, posiblemente, el futuro de sus hijos.
La dominicanidad no se pierde por participar en la sociedad española. Al contrario, una comunidad que participa, se prepara y ocupa espacios de responsabilidad puede proyectar mejor sus valores, su cultura, su capacidad de trabajo y su compromiso con la sociedad que la acogió.
No se trata de decirle a nadie por quién votar. Se trata de recordar que la ciudadanía también se ejerce participando. Y quizás ha llegado el momento de que los dominicanos nacionalizados españoles dejen de verse únicamente como una comunidad que vive en España y comiencen a reconocerse también como parte activa de la sociedad española.
Porque cuando una comunidad participa, deja de ser espectadora.Y cuando deja de ser espectadora, empieza a tener voz.
Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima. Que Dios nos continúe bendiciendo.
DanSFDSDERD06102026
