Alma y Lágrima

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Érase una vez, en un lugar muy profundo, donde nadie podía ver, creció una amistad. Una se llamaba Alma. La otra se llamaba Lágrima.

Ellas se conocieron en el proceso. En medio de todo lo que vivieron juntas, ahí creció esa amistad. Un día Lágrima le dijo a Alma:

“Un día sentí que me empujaban. Que me salía desde muy adentro y no sabía qué era. Hasta que salí en forma de gotas. Ahí entendí que era mucho lo que estaba pasando y que había un sentimiento muy grande queriendo sacarme de ahí, porque ahí yo llevaba mucho tiempo tranquila.

“Y Alma le respondió:”Sí. En medio de mucho dolor, pensamientos y emociones, te reprimía mucho. Y cada día era más fuerte. Era tanto el peso, que en un momento me vi como goteaba en forma de agua. Y ahí te conocí.”Entonces Lágrima le dijo:”No te preocupes. Si sientes que te liberas sacándome a mí de la estrechez en la que estaba, hazlo. Si esa es la forma en la que te sientes mejor, hazlo. Porque quiero que te sientas libre y que te expreses.

Al yo salir de ti, mientras yo aprovecho la libertad de estar afuera, seremos amigas, yo te acompañaré y tú a mí, a veces por tanta alegría y en los momentos difíciles también.”Y así, Alma entendió que no tenía que esconder a Lágrima. Que cada vez que Lágrima salía, era Alma liberándose.

Moraleja: Todo pasa por algo. Hay personas que son asignadas a ayudarnos a llevar nuestras cargas.

Autora: Aniyerka Marte

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