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San Salvador/Puerto Príncipe, 25 de octubre de 2026. — El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, negó que los restos humanos encontrados en Haití correspondan a los cuatro militares salvadoreños desaparecidos desde el pasado domingo 18 de octubre, cuando fueron atacados por bandas armadas en las proximidades de Puerto Príncipe.
La declaración presidencial se produjo después de que el periódico estadounidense The New York Times informara sobre la recuperación de varios cuerpos calcinados que, según fuentes vinculadas a la misión internacional de seguridad, podrían pertenecer a los militares desaparecidos.
Sin embargo, Bukele rechazó esa versión mediante una publicación en su cuenta de la red social X, en la que aseguró categóricamente: «No son nuestros hombres».
Según explicó el mandatario, una organización no gubernamental entregó restos humanos en el aeropuerto de Puerto Príncipe, bajo la presunción de que pertenecían a los cuatro integrantes del contingente salvadoreño.
No obstante, Bukele sostuvo que las características de los cadáveres y los objetos encontrados junto a ellos contradicen esa identificación.
De acuerdo con su declaración, entre los restos había un menor de edad, un hombre de estatura considerablemente superior a la de los militares desaparecidos y otra persona que vestía parte del uniforme de un ejército extranjero.
El gobernante también señaló que fueron encontrados documentos de identificación y prendas militares pertenecientes a otros países. Como respaldo de sus afirmaciones, difundió fotografías de documentos, entre ellos uno correspondiente a un ciudadano de Chad.
Aunque las autoridades salvadoreñas descartan que se trate de sus compatriotas, la identificación definitiva de los fallecidos requiere las correspondientes verificaciones forenses.
Los militares desaparecieron el 18 de octubre, cuando se desplazaban en un vehículo blindado por la zona de Santo, perteneciente a la comuna de Croix-des-Bouquets, al norte de Puerto Príncipe.
Según los informes de la Fuerza Armada salvadoreña, hombres armados atacaron el vehículo, provocando un intercambio de disparos.
Los ocupantes abandonaron el blindado durante el enfrentamiento, mientras las fuerzas de seguridad intentaban responder a la agresión. El vehículo terminó incendiado.
Los cuatro desaparecidos son técnicos de aviación que prestaban servicios dentro de la Fuerza de Supresión de Pandillas, una misión multinacional respaldada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Sus funciones estaban vinculadas principalmente al transporte aéreo y a las evacuaciones médicas, actividades esenciales para el funcionamiento de las operaciones internacionales en territorio haitiano.
Las autoridades salvadoreñas sostienen que los cuatro hombres fueron secuestrados por grupos criminales que operan en la zona.
Ante la desaparición, Bukele ordenó el envío de unidades militares especializadas a Haití para reforzar las operaciones de búsqueda y rescate.
El despliegue comenzó el jueves 22 de octubre y durante los días siguientes llegaron nuevos efectivos al territorio haitiano.
El Gobierno salvadoreño ha reiterado que su prioridad es conseguir que los cuatro militares regresen con vida y sin lesiones.
La operación se desarrolla en coordinación con las fuerzas de seguridad presentes en Haití, en un escenario particularmente complejo por la presencia de organizaciones criminales fuertemente armadas y las dificultades de acceso a determinados sectores de Puerto Príncipe.
El incidente constituye un nuevo desafío para la Fuerza de Supresión de Pandillas, creada con respaldo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para contribuir al restablecimiento de la seguridad en Haití.
Las organizaciones criminales mantienen presencia en amplias zonas de la capital y sus alrededores, donde los enfrentamientos armados, secuestros y ataques contra las fuerzas de seguridad dificultan la recuperación del control territorial.
La desaparición de los cuatro salvadoreños evidencia que incluso el personal internacional dedicado a labores de apoyo humanitario y evacuación médica puede quedar expuesto a la violencia de las pandillas.
El caso también plantea interrogantes sobre las condiciones de seguridad de los contingentes extranjeros y los mecanismos de coordinación necesarios para proteger a quienes participan en las operaciones internacionales.
Para República Dominicana, país que comparte la isla con Haití, la evolución de esta crisis continúa siendo un asunto de especial importancia por sus posibles repercusiones humanitarias, migratorias y de seguridad fronteriza.
Hasta este domingo 25 de octubre, las informaciones consultadas no permiten establecer con certeza el paradero ni las condiciones en que se encuentran los cuatro militares salvadoreños.
La declaración de Bukele desmiente la identificación inicial de los cadáveres, pero no constituye una confirmación de que los desaparecidos continúen con vida.
Mientras avanzan las operaciones de rescate, permanece abierta la investigación sobre la identidad de las personas cuyos restos fueron recuperados y las circunstancias de sus muertes.
La interrogante principal sigue sin respuesta: ¿dónde están los cuatro salvadoreños y quiénes los mantienen retenidos?
El desenlace de este episodio será una prueba importante para la capacidad de respuesta de las fuerzas internacionales desplegadas en Haití y para los esfuerzos destinados a enfrentar la violencia que continúa afectando a la población haitiana.
SFDSDRD 25102026
