Bukele y su prestigio ante las consecuencias de la operación en Haití 5-6

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Por Darío Nin

El prestigio también depende de saber cuándo detenerse

Hay un aspecto de esta situación que considero especialmente importante: el compromiso público de un gobernante puede convertirse en una obligación política difícil de administrar.

Cuando un presidente anuncia una respuesta contundente, la opinión pública comienza a observar no solamente lo que hace, sino también si consigue cumplir lo prometido. Una operación exitosa puede fortalecer su prestigio, pero también elevar las expectativas para futuras actuaciones. Una operación prolongada, por el contrario, puede convertir esa misma promesa en una fuente de presión.

En consecuencia, el desafío de Bukele no consiste únicamente en demostrar que puede responder militarmente a las bandas armadas. Consiste también en establecer límites razonables, definir objetivos alcanzables y reconocer cuándo una misión ha cumplido su propósito o cuándo necesita ser revisada.

La firmeza no debe confundirse con la obligación de escalar indefinidamente un conflicto. La prudencia no equivale necesariamente a debilidad, del mismo modo que la intensidad de una respuesta no garantiza su eficacia.

Además, toda intervención internacional debe respetar el marco jurídico aplicable, coordinarse con las autoridades competentes y cumplir las obligaciones de protección de la población civil. La legitimidad de una operación no depende solamente de sus resultados, sino también de los medios empleados para alcanzarlos.

Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima. Que Dios nos continúe bendiciendo. próxima 6-6

DANSFDSRRD251026

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