El sistema de salud: luces y quejas entre San Salvador y Santo Domingo

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Crónica comparada para entender y mejorar

El sistema de salud del Salvador. Conforme al termómetro social cuya temperatura intenté tomar durante mi estadía de unos días en San Salvador, sentí inconformidad con el sistema de salud.
La población tiene dos caminos: MINSAL/Red pública e ISSS para quienes cotizan; o seguros privados, que para el ciudadano de a pie resultan onerosos. Escuché historias de procedimientos no cubiertos y de gente que acaba recurriendo al privado “si es que puede”.
No vengo a “dar cátedra” desde fuera: en mi país también tenemos un sistema de seguridad social que “deja mucho y un chin más que desear”; y para colmo, SeNaSa —por años ejemplo de buena gestión— hoy está bajo investigación por presuntas irregularidades. Además, médicos han marchado y parado servicios contra prácticas de las ARS, por baja cobertura, copagos y diferencias que inflan el gasto de bolsillo.

Todo esto eleva la urgencia de mejorar. ¿Cómo funciona el sistema en El Salvador, según pude observar y luego investigar? El Ministerio de Salud (MINSAL) provee la red pública; el ISSS cubre a trabajadores formales y sus familias; conviven otros subsistemas (magisterio, sanidad militar) y el sector privado para quien puede pagarlo. La cobertura real se apoya mayormente en la red pública y en el ISSS; el seguro privado llega a minorías.  ¿Que reclama la gente en El Salvador?

  •  El cese  de Esperas en  largas filas para citas y trámites.
  • Falta de personal y desabastecimiento intermitente de medicamentos (incluso antihipertensivos en clínicas del ISSS).
  • Cambios administrativos y recortes que habrían afectado continuidad de tratamientos a afiliados del Seguro Social.

Lo que sí parece ir en progreso o no es discutible es que el  gobierno ha impulsado obras hospitalarias (ampliación del Rosales), fortalecido servicios y proyectos de atención primaria con apoyo de OPS/PAHO., heredado de la pandemia, el Hospital El Salvador amplió capacidad de UCI y camas de internamiento.

Son pasos visibles, aunque la experiencia cotidiana de usuarios aún reporta cuellos de botella.¿Cómo funciona el sistema en la República Dominicana? La base es la Ley 87-01 con la cual se crean tres regímenes (contributivo, subsidiado y contributivo-subsidiado), con el CNSS como órgano rector, SISALRIL como supervisor y las ARS (públicas/privadas) como aseguradoras; SeNaSa gestiona el régimen público (especialmente el subsidiado).
Aun así, el gasto de bolsillo sigue siendo alto y las quejas constantes. ¿Cuáles son las principales quejas de los dominicanos? Las principales quejas de los dominicano giran en torno al Copagos y diferencias, mismos  que exceden lo pactado (consultas, laboratorios, procedimientos), golpeando el bolsillo.
 Es una queja constante y generalizada el  conflictos recurrentes entre el  Colegio Medico Dominicano (CMD) y las Administradoras de Riesgo de Salud  (ARS), que incluye paros, marchas o  suspensiones, que afectan la continuidad de servicios.
En la actualidad, SeNaSa está en el centro de denuncias e investigaciones por presuntas irregularidades: un golpe contundente a la confianza, que hay que aclarar en justicia.¿Qué podríamos decir de uno y otro país?
El Salvador muestra obras y orden administrativo, pero aún arrastra tiempos de espera, faltas de medicamentos y brechas de personal que las familias sienten día a día. Invertir mejor en primaria, estabilizar abastecimientos y profesionalizar gestión hospitalaria son tareas inmediatas.
República Dominicana alcanzó cobertura nominal amplia, pero el modelo financiero deja demasiados costos al usuario y la gobernanza (CNSS/ARS) necesita reformas para alinear incentivos con calidad, acceso y transparencia. Los conflictos con el CMD evidencian tarifas, códigos y procesos que deben actualizarse con datos y reglas claras. Mis sugerencias para uno y otro

Para El Salvador

  1. Plan de abastecimiento “cero quiebres”: tablero público semanal de medicamentos críticos (ISSS/MINSAL), con metas por clínica y penalización por ruptura no justificada.
  2. Más primaria, menos fila: ampliar equipos de atención familiar en zonas con mayores esperas; metas de cita en <15 días para crónicos.
  3. RR. HH. con carrera: retener personal con escalafón y productividad; contratos plurianuales vinculados a resultados de continuidad de tratamiento.
  4. Compra conjunta y auditoría ciudadana: licitar en bloque insumos/medicamentos y abrir datos de precios por ítem (observatorio social).

Para República Dominicana

  1. Tope efectivo a copagos/diferencias: que el 20% sea techo real y publicar tarifas de referencia por procedimiento, con sanción a cobros excesivos.
  2. Paquete ampliado y fondo catastrófico: más medicamentos de alto costo y protección financiera para crónicos/raras, reduciendo gasto de bolsillo de hogares.
  3. Mesa CNSS con reloj y evidencia: revisar honorarios y códigos con indicadores (tiempos, reingresos, satisfacción) y actas públicas; evitar paros con mecanismo de arbitraje técnico.
  4. Transparencia total en SeNaSa: auditorías externas, publicación de contratos y trazabilidad de pagos para restaurar confianza mientras avanza la investigación.

No ha de olvidarse que la gente juzga el sistema cuando necesita una cita, un medicamento o una cama. En San Salvador y Santo Domingo, la tarea es pasar del discurso al dato: menos filas, menos gasto de bolsillo, más medicamentos disponibles, reglas claras para todos.

Si enfocamos la gestión en resultados visibles para el ciudadano y con cuentas claras la salud dejará de ser un privilegio y volverá a ser lo que debe: un derecho garantizado.
                             
 “Unidos construiremos un mejor país”
Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima, que Dios nos continúe bendiciendo
 Dr. Darío Antonio Nin
Segundo Adjunto del Defensor del Pueblo · Presidente del Gabinete Educativo
Director de Sinfronterasdigita.com
SRlVRDSFD26092025
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