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Incluye alabanzas al final.
Por: Dr. Darío Nin
Sin Fronteras Digital – Fe, conciencia y palabra viva
“Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.”
(Juan 11:11)
Hay momentos en la vida en que el alma se enfrenta con el silencio más profundo: el silencio de la muerte.
Sin embargo, en ese silencio, hay una voz que todavía habla… y llama por nombre.
Esa voz es la de Jesús.
El Evangelio de Juan nos presenta a un amigo amado: Lázaro, enfermo, muerto y sepultado.
Su historia refleja la nuestra: cuerpos frágiles, corazones que dudan, fe que se retrasa.
Pero en medio de esa oscuridad, Jesús pronuncia palabras que cambian el curso de la historia:
“Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios.”
Jesús llega cuando todos han perdido la esperanza.
Cuando Marta y María lo esperaban antes, Él llega después.
Pero Jesús no llega tarde, llega al tiempo del milagro.
Al acercarse al sepulcro, el Maestro no discute con la muerte: le da una orden.
“¡Lázaro, ven fuera!”
Y la muerte, que presume tener autoridad, obedece. Porque donde suena la voz de Jesús, la vida responde.
Hoy, esa voz sigue llamando.
Llama no solo al que duerme en el sepulcro, sino al que camina dormido en vida:
al que ha perdido la fe, la alegría, la dirección.
Jesús sigue diciendo:
“Despierta. Yo soy la resurrección y la vida.”
Él no vino solo a consolar la tumba, sino a vencerla.
Y cuando Él llama, no hay piedra, ni lazo, ni miedo que pueda detenerte.
El cuerpo de nuestro hermano descansa,
pero su alma vive en el Señor que venció la muerte.
Y para todos nosotros, este día no es una despedida,
sino un recordatorio celestial:
Despierta, porque Jesús es quien llama. Y cuando Él llama, la muerte pierde su voz.
Dr. Darío (Dania)
Sin Fronteras Digital – Fe, conciencia y palabra viva
[Intro]
(Suave piano y cuerdas, atmósfera de calma)
Una voz en la distancia… llama con poder.
[Verse 1]
Silencio en la tumba, el alma espera,
pero una voz del cielo resuena:
“Ven fuera”, dice el Señor,
y todo vuelve a respirar amor.
[Chorus]
Cuando Él llama, despierta la vida,
la sombra se rinde ante Su luz divina.
No hay sepulcro que pueda encerrar
al que escucha Su voz y vuelve a amar.
[Verse 2]
Lágrimas caen, el alma se inclina,
Jesús consuela y sana la herida.
No hay distancia, ni muerte, ni fin,
que apague la voz del que vive en mí.
[Bridge]
Jesús no llega tarde, Él siempre vendrá,
cuando todo se apague, Su voz sonará.
“Despierta”, dice el Maestro fiel,
¡Lázaro vive, y yo también!
[Final Chorus]
Cuando Él llama, despierta la vida,
la muerte huye, la fe se anima.
Su palabra abre la eternidad,
¡Jesús resucita, y vuelve la paz!
[Outro]
(Piano y cuerdas. Voces suaves repiten:)
“Despierta… Jesús es quien llama.”
