|
En audio
|
Por: Dr. Darío Nin — Sembrando Conciencia
La Constitución no es solo un libro… es el alma escrita de la nación.”
Hoy quiero hablarte no como lector, ni como político,
sino como ciudadano… como persona.
Como alguien que también se pregunta,
qué significa realmente vivir en República Dominicana.
La Constitución Dominicana no nació de la comodidad…
Nació del sacrificio.
De hombres y mujeres que, con papel, fe y valor,
decidieron escribir el destino de una nación libre.
Fueron ellos quienes nos enseñaron que
sin ley, no hay patria;
sin deber, no hay derecho;
y sin respeto, no hay libertad.
San Cristóbal fue testigo.
Allí, en 1844,
se proclamó algo más que una carta magna:
se proclamó la dignidad humana
como cimiento de toda sociedad justa.
Y esa voz que nació en San Cristóbal…
hoy te llama a ti.
Te llama a ti, estudiante,
que levantas tu cuaderno con sueños y esperanzas.
A ti, docente, que siembras en silencio valores que no se borran.
A ti, ciudadano, que luchas por vivir con decencia.
A ti, padre o madre, que enseñas más con el ejemplo que con las palabras.
Y a ti, joven,
que crees que cambiar el país es posible…
y decides empezar por ti mismo.
Porque la Constitución no es ajena:
es tu voz, tu reflejo, tu compromiso.
Es el mapa que nos enseña a vivir en respeto y libertad.
Hoy te invito a sentir, reflexionar y actuar.
Sentir amor por la patria.
Reflexionar sobre tu papel en ella.
Y actuar con responsabilidad y conciencia.
Porque conocer la Constitución es importante…
pero vivirla es trascender.
Recuerda:
El artículo 63 te da derecho a la educación,
pero también te llama a aprender con propósito.
El artículo 75 te recuerda los deberes,
porque el civismo no se impone… se contagia.
Y el artículo 39 proclama la igualdad,
porque la justicia no es teoría, es humanidad en acción.
Así que hoy,
levantemos juntos una nueva consigna:
¡La Constitución y Yo… caminamos con ella!
No como espectadores,
sino como protagonistas del país que soñaron Duarte, Sánchez y Mella,
y que nos toca perfeccionar a nosotros.
Darío Nin,
sembrando conciencia, prudencia y respeto.
Únete.
