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Por: Darío Nin
Hay noticias que no golpean el oído, golpean el alma. Mensajes que no llevan tinta, sino peso. Así fue el anuncio que recibió el rey Ezequías: una sentencia de muerte enviada por Dios mismo a través del profeta Isaías.
“Ordena tu casa, porque morirás y no vivirás.”
— 2 Reyes 20:1
Ezequías no era un hombre cualquiera; fue un hombre que se tomó a Dios en serio. La Biblia declara sobre él:
“ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá“…
Era un reformador espiritual. Un restaurador del honor de Dios. El rey que quitó los ídolos, que derribó el altar de bronce pagano, que limpió el templo y devolvió al pueblo la dignidad espiritual que se había perdido. No era perfecto, pero era íntegro. No era infalible, pero era genuino.
Y sin embargo, un día, su humanidad lo alcanzó. La enfermedad lo arrinconó. El cuerpo fuerte un día dejó de responder. El rey poderoso se quebró. Y el profeta entró a su habitación no con alivio, sino con sentencia: vas a morir.
La Biblia nos dice que Ezequías se volvió hacia la pared. No miró a generales. No llamó médicos. No pidió un consejo real. Buscó a Dios.
Entonces él volvió su rostro a la pared, y oró a Jehová 2 R. 20:2… …Y lloró Ezequías con gran lloro (2R20:3)
Y antes de que la oración terminara de ascender… descendió la respuesta.
Antes de que Isaías abandonara el palacio, Dios lo detuvo y le dijo:
“He oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano… y añadiré a tus días quince años.”
— 2 Reyes 20:5-6
Dios no solo escucha oraciones. Dios escucha lágrimas.
Dios no solo suma años. Dios restaura propósito.
Dios no entrega tiempo para gastar. Entrega tiempo para cumplir misión.
Pero… ¿qué hizo Ezequías con tiempo extra?
La respuesta sorprende… y duele.
En lugar de usar su vida extendida para honrar al Dios que lo sanó, se distrajo mostrando sus riquezas a embajadores extranjeros. En vez de mostrar a Dios, se mostró a sí mismo. Isaías lo confrontó diciendo:
“¿Qué han visto en tu casa?”
— Isaías 39:4
Y esa pregunta traspasa siglos para llegar hasta nosotros:
Si Dios te da más vida… ¿qué van a ver en tu casa?
¿Vanidad o propósito?
¿Riquezas vacías o testimonio vivo?
¿Orgullo personal o gloria de Dios?
Ezequías tuvo una segunda oportunidad… pero no la aprovechó. Su corazón se enalteció (2 Crónicas 32:25). Tenía tiempo, pero perdió enfoque. Tenía vida… pero vivió sin propósito.
Reflexionemos sobre esto:
Quizá tú también has estado frente a un informe médico difícil. Tal vez ya has sentido de cerca el filo de la muerte, la soledad del dolor o el silencio del cielo. Quizá también oraste, lloraste, pediste. Y aquí estás hoy. Vivo. Con tiempo. Con oportunidad.
Pero el mensaje es claro:
❗ Dios no te dio más vida para que sigas viviendo igual
❗ Dios no extiende tiempo para que lo desperdicies
❗ Dios quiere que tu vida diga algo
Finalmente:
Si estás vivo… todavía estás a tiempo.
Si respiras, todavía hay propósito para ti.
Tu historia no termina donde el miedo quiso detenerte.
Hoy puedes decidir lo que Ezequías no entendió a tiempo:
La vida vale más cuando vive para Dios.
La Declaración personal que sugiero externar:
Hoy digo: Señor,
si me das vida, no es para volver atrás;
si me das tiempo, no lo gastaré en orgullo;
si me das misericordia, no la olvidaré;
si me das vida… la viviré para Tu gloria.
Nos volveremos a ver en el Camino. Hasta la próxima. Que Dios nos continúe bendiciendo!!!
Dario Nin
Cuando pensé que era mi final
cuando mi fuerza llegó al final
oí Tu voz en mi quebranto
y respondí con fe y con llanto.
No merecía tanto amor,
pero Tu gracia me alcanzó.
Tocaste mi corazón cansado
y me volviste a levantar.
[Pre-Coro]
Y no viviré para mí,
no callaré más Tu verdad.
Si tengo vida, será
para Tu gloria y nada más.
[Coro]
Si me das vida, la vivo para Tu gloria,
cada latido contará Tu historia.
Aquí mis días, aquí mi todo,
yo soy Tu siervo, Tú eres mi Todo.
Si me das vida… será para Tu gloria.
[Verso 2]
No mostraré lo que yo poseo,
mostraré al Dios que me salvó.
No hablaré más de mis fuerzas,
hablaré de Tu poder y amor.
[Puente – Fuerte]
Quema mi orgullo, limpia mi alma,
haz de mi historia luz que te exalta.
Trae avivamiento, empieza en mí,
si hay más camino… lo quiero en Ti.
[Coro Final]
Si me das vida, la vivo para Tu gloria…
cada latido contará Tu historia.
Aquí mis días, aquí mi todo,
yo soy Tu siervo… Tú eres mi Todo.
Si me das vida… será para Tu gloria.
