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Por Dario Nin

1 Aprendamos a mirar lo invisible (realidades invisibles, que aunque no las vemos están ahí  “ancladas”

“¿Alguna vez has sentido que el mundo no está hecho para ti? Imagina que lo que para ti es cotidiano —abrir una puerta, tomar un bus, entender una señal— para otro es una muralla invisible.”

Cuando hablamos de inclusión social, solemos pensar en programas, rampas o leyes. Pero la verdadera inclusión comienza mucho antes: empieza en la mirada.
¿Somos capaces de ver al otro como un igual cuando su cuerpo, su oído o su mente funcionan distinto?
La accesibilidad no es una concesión; es un espejo donde se refleja el grado de humanidad de una sociedad. Allí donde alguien no puede acceder, la exclusión se hace visible, y la dignidad se resiente.

 

2.  Pasemos de los derechos al compromiso con la educación trípodeica. (sentir, pensar y actuar)

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006) es clara: la accesibilidad es un derecho fundamental. Sin embargo, la distancia entre la norma y la realidad sigue siendo amplia. ( No es  asunto de ley, es asunto de empatia y sensibilidad, que debe hacernos reflexionar  y pasar de la teoría a la acción,  de la información al conocimiento que transformas realidades ancladas en  el espacio y  el tiempo.

En muchos países, ( y el nuestros no es la excepción), persiste la visión asistencialista que sustituye derechos por favores, y políticas públicas por buenas intenciones.

Evaluar la accesibilidad, entonces, no es solo medir rampas o señalizaciones; es medir el nivel de compromiso social con la igualdad de oportunidades, teniendo como paradigma el disfrute pleno de la dignidad humana

3. Visibilicemos  las dimensiones de la accesibilidad (Pues quien no sabe para donde va ya llegó)

La accesibilidad tiene múltiples rostros:

  • Física: el acceso al espacio público y privado. No basta una rampa; debe ser funcional, segura, y pensada desde la autonomía.
  • Comunicacional: la lengua de señas, los subtítulos, los formatos en braille o la lectura fácil abren puertas donde antes solo había silencio.
  • Digital: en un mundo hiperconectado, la exclusión tecnológica es la nueva forma de marginación. Las plataformas deben ser inclusivas.
  • Actitudinal: quizás la más importante. De nada sirven las rampas si seguimos construyendo muros mentales. (el ejemplo de roberto Quiroz exitoso abogado de la Republica Dominicana (No vidente) es un ejemplo: Un dia le pregunte al ver sus múltiples destrezas  qued donde habría estado hoy , si no hubiese sido ciego… y Me contestó  en el acto de haber sido asi: “Seria chofer de camión”

Cada una de estas dimensiones es un termómetro del respeto que la sociedad tiene por su diversidad.

4.  Que implica Evaluarla accesibilidad.

Evaluar la accesibilidad implica escuchar, observar y sentir.
No se trata solo de aplicar listas de chequeo, sino de dar voz a quienes viven la exclusión todos los días.
Una evaluación seria combina:

  • Observación directa de entornos y servicios.
  • Entrevistas a personas con discapacidad.
  • Indicadores de participación y satisfacción.
  • Comparación entre lo legal y lo vivido.

Y lo más importante: que los resultados conduzcan a acciones correctivas y preventivas, no a simples informes de archivo.

5. Ética y sensibilidad: más allá de la norma

Detrás de cada barrera hay una historia.
Quien no puede subir un escalón, tal vez lleva años intentando subir en la vida.
Por eso, la accesibilidad no puede medirse solo con herramientas técnicas, sino también con sensibilidad ética.
Ser accesible es reconocer que toda persona tiene algo que aportar. Es transformar la empatía en políticas, la compasión en compromiso, y la igualdad en práctica diaria.

Una sociedad verdaderamente desarrollada no se mide por sus autopistas, sino por sus accesos humanos.
La inclusión no es un favor que se concede, sino un derecho que se respeta.
Por eso, evaluar la accesibilidad es, en el fondo, evaluar nuestra propia humanidad.
: “Las barreras no están en las calles, sino en las conciencias que no quieren ver.”

  • Cierre: “Cuando evaluamos la accesibilidad, no juzgamos edificios ni leyes. Nos evaluamos a nosotros mismos como sociedad. Y el resultado aún puede mejorar.”

Por Dr. Darío Nin
Segundo Adjunto del Defensor del Pueblo de la República Dominicana
sinfronterasdigital.com – Fe, conciencia y palabra viva

Nos volveremos a ver en el camino… Hasta la próxima, que Dios nos continúe bendiciendo

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