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En audio
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Jesús no pidió imponer la fe… pidió anunciarla.
Él sabía que el amor solo nace donde hay libertad para elegirlo.
Por eso dijo: “Al César lo que es del César… y a Dios lo que es de Dios.”
Yo soy cristiano. Sí.
Pero también soy servidor público… defensor de derechos.
Y en esos dos caminos, no veo guerra: veo equilibrio.
Abraham no pidió destrucción para Sodoma… pidió misericordia.
Porque el que ama de verdad no desea perder a nadie.
La Biblia nunca obligó.
Cristo nunca forzó.
El Espíritu Santo nunca presionó.
Dios se ama en libertad.
El evangelio se recibe en libertad.
Y la dignidad humana se protege sin excepción.
No renuncio a mi fe.
No renuncio a la Constitución.
No renuncio al amor.
El juicio es de Dios.
La convicción es del Espíritu Santo.
La predicación es nuestra.
Y así camino: con Cristo en el corazón…
y con la justicia en las manos.
Darío Nin
