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Por Dario Nin (Dania)

Narrativa Inspirada en reflexiones de Joaquin Nuñez.

En la memoria de la Iglesia hay fechas que no se marchitan…
y una de ellas es la Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo.
Pero no como aquellos reyes de la historia,
no como los que dominan, conquistan o imponen.

Pío XI lo proclamó en tiempos de guerras y de soberbias humanas…
Pablo VI lo presentó como Rey Servidor, Rey Salvador.

Hoy… el Evangelio nos muestra a un Rey crucificado.
Un Rey que escucha a un condenado,
a un hombre culpable que se atreve a suplicar:
“Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino”.

Y ese Rey…
no responde con espada,
no responde con juicio,
sino con misericordia:
“Hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

Ese es el Rey que nos toca…
el Rey que se acerca,
el Rey que transforma,
el Rey que hace que uno pueda decir:
“Señor, no soy digno de que entres en mi casa…”
pero aun así entra, aún así abraza, aún así reina.

Y entonces la pregunta inevitable…
Si Él es el Rey… ¿Quiénes somos nosotros?

Porque todos los días pedimos: “Venga a nosotros tu Reino”.
No para que el mundo se doblegue,
sino para que el corazón se abra.

Pedimos que reine Dios en una tierra desgarrada,
herida por guerras, por odios, por indiferencias.

Pedimos que reine Dios
donde falta lo más sagrado:
el respeto a la creación…
el respeto al otro…
el respeto a la vida.

Pero muchas veces rezamos de prisa,
demasiado rápido,
pidiendo para mí…
olvidando que el “Padre Nuestro” es una oración plural.

No dice “Padre mío”.
Dice “Padre nuestro”.

Pide pan para todos.
Pide perdón para todos.
Pide Reino…
para creyentes y no creyentes,
para los de mi credo y para los que piensan diferente.

Porque ser santos…
es nuestra vocación primera.

Como María, que solo dijo:
“Hágase en mí tu Palabra”.

Que también nosotros digamos hoy…
“Reina en mí, Señor.
Venga tu Reino… primero en mi vida”.

Amén.

ALABANZA: “Reina en mí, Señor”

Verso 1
No vienes con corona de oro,
ni con ejércitos marchando en procesión.
Tu Reino nace en lo pequeño,
en un corazón herido que te dice:
“Jesús, acuérdate de mí…”

Pre-Coro
Y Tú respondes con ternura,
sin juicio, sin condena:
“Hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

Coro
Reina en mí, Señor,
reina en mi vida y mi interior.
Que venga tu Reino a mi corazón,
hazme súbdito de tu amor.
Reina en mí, Señor,
como Rey de paz y compasión.
Que mi vida sea oración:
¡Hágase tu voluntad en mí!

Verso 2
No es un reino de fuerza y poder,
es un Reino que abraza y que restaura la fe.
Cuando digo “Padre nuestro”,
entiendo que no oro solo por mí…
sino por todos, por todos los demás.

Pre-Coro 2
Tú no reinas con espada,
reinas desde la cruz,
reinas siendo servidor.

Coro
Reina en mí, Señor…
reina en mi vida y mi interior.
Que venga tu Reino a mi corazón,
hazme súbdito de tu amor.
Reina en mí, Señor,
como Rey de paz y compasión.
Que mi vida sea oración:
¡Hágase tu voluntad en mí!

Puente
Quiero ser santo, como Tú eres Santo.
Quiero tu Reino viviendo en mis actos.
Como María, quiero decir:
“Hágase en mí tu Palabra… aquí.”

Coro final (épico)
Reina en mí, Señor,
reina en todo mi alrededor.
Que este mundo encuentre tu voz
y caminemos hacia tu luz.
Reina en mí, Señor,
Rey que salva y Rey que amó.
Hoy declaro con devoción:
¡Hágase tu voluntad en mí!

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