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En audio
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Por Darío Nin
No podemos hacerlo todo en la vida…
pero sí podemos poner vida en todo lo que hacemos.
Poner ganas, emoción, interés.
Como dicen algunos:
hacerlo como si fuera para lo más grande, para lo más sagrado.
No siempre importa el regalo,
importa la actitud con la que lo entregas.
Somos rápidos para pedir,
pero lentos para agradecer.
Y, sin embargo, vivimos dependiendo de un milagro que no notamos.
Quiero que imagines algo.
Que tienes una enfermedad mortal…
incurable, irreversible, y que cada segundo cuenta.
Y cuando ya estás listo para despedirte,
se anuncia la noticia imposible:
un laboratorio ha encontrado la cura.
Cien por ciento efectiva.
Gratis para ti.
¿Cómo te sentirías?
Yo sé la respuesta:
feliz, emocionado, agradecido.
Ahora piensa en esto:
¿Y si ya tienes esa enfermedad… pero no lo sabes?
¿Y si necesitas una medicina constantemente,
segundo a segundo,
para no morir en el acto?
¿Y si esa medicina está en el aire que respiras,
en el latido que no controlas,
en la vida que recibes sin pedirla?
¿Y si el creador de esa medicina…
nunca te la cobró?
¿Y si un día, como hacen las plataformas digitales,
decidiera poner precio al “servicio”?
Diez dólares por minuto.
¿Podrías pagar?
Ya conoces la respuesta:
no.
Pero alégrate.
Porque el dueño de la fórmula,
el autor de la vida,
el responsable del aire,
ha decretado gratuidad perpetua.
No caduca.
No expira.
No se factura.
¿Cómo te sientes ahora?
Entonces… si tu lógica es sincera,
haz lo que toca hacer en este instante:
agradecer, valorar y compartir.
Dar por gracia lo que por gracia recibes.
Llevar esta conciencia a otros
porque es justicia relacional:
todo lo bueno crece cuando se comparte.
Y ahora viene lo último…
No diré el nombre del laboratorio.
No mencionaré al filántropo.
Él prefiere que lo descubras.
Que lo intuyas.
Que lo sientas primero…
Y solo entonces,
cuando llegue el momento,
que entiendas quién te ha sostenido toda la vida sin cobrarte nada.
Porque es así como opera la verdad más profunda:
Él siempre ha estado…
sin necesidad de anunciarse.
Nos volveremos a ver en el camini. Hasta la próxima. Que Dios nos continúe bendiciendo.
DanSFDSRRD23112025 (Dania)
