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SENASA: orgullo nacional y evidencia de que lo público puede funcionar
SENASA se ha convertido, para muchos dominicanos, en un orgullo nacional y en un ejemplo tangible de que lo público sí puede funcionar cuando se administra con visión, ética y sentido social. Su desempeño desmonta uno de los prejuicios más repetidos en nuestra cultura política: la idea de que todo lo estatal es ineficiente por naturaleza.
Sin embargo, este reconocimiento no nace del discurso, sino de los hechos. SENASA ha demostrado que la eficiencia, la cobertura amplia y la orientación al bien común no son incompatibles con la gestión pública. Al contrario, cuando el Estado asume su rol con responsabilidad, puede convertirse en garante de derechos fundamentales, como el acceso a la salud, especialmente para los sectores más vulnerables.
Pero este logro encierra también una advertencia: la corrupción lo erosiona todo. Allí donde la corrupción se instala, no hay modelo —por bueno que sea— que resista. La corrupción no solo roba recursos; roba confianza, debilita instituciones y silencia los avances reales que podrían servir de ejemplo para la nación.
Por eso, SENASA no solo es un caso de éxito administrativo; es un llamado permanente a la vigilancia ciudadana. Su buen caminar nos interpela como sociedad: nos recuerda que cuando exigimos transparencia y acompañamos con responsabilidad, lo público puede ser sinónimo de dignidad y eficiencia.
Que SENASA funcione no debe “callarnos la boca”, sino despertarnos la conciencia. No para conformarnos, sino para exigir que este modelo se replique, se proteja y se preserve. Porque lo público no fracasa por definición; fracasa cuando se le abandona a la corrupción y se le niega el control ético y social que le corresponde.
En definitiva, SENASA demuestra que un Estado honesto no es una utopía, sino una posibilidad real cuando la gestión pública se orienta al servicio y no al beneficio particular. Y esa es, quizá, una de las lecciones más urgentes para nuestra democracia
*Esto se hubiese escrito —y con razón— del Servicio Nacional de Salud, SENASA,
institución que llegó a ser presentada como orgullo nacional,
ejemplo de eficiencia, modelo social y prueba viva
de que lo público puede funcionar cuando se administra con ética y vocación de servicio.
Así se habría contado su historia,
así se habría defendido su lema —“Tu salud es nuestro beneficio”—
de no haber ocurrido el escándalo que la derribó,
revelando que incluso las instituciones más admiradas
pueden ser traicionadas desde dentro.*
