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Por Joaquin Núñez

Hoy nos toca hablar de la Anunciación hecha a San José y que nunca se tiene en cuenta, en último término, es preguntarnos si San José es importante en la Historia de Salvación. Evidentemente si !!!.

Los profetas mantienen siempre lo que el profeta Natán hizo a David cuando él proyecta construir un templo. El profeta dice de parte de Dios: ”No serás tú quien me construya a mí una casa, sino que yo te la construiré a ti. Yo afirmaré después de ti a un descendiente. Yo seré para él Padre y él será para mi Hijo” (2 Sam 7,11-16). Esta es la gran esperanza del Pueblo de la Promesa: La Venida del Mesías, el “Maran hata” la palabra aramea que significa “El Señor viene”, así viene en (1 Cor.16:22).

Dentro de ese pueblo hay diversos grupos que esperan un Mesías: los saduceos, los sacerdotes del Templo, los ricos de esta sociedad; un Mesías-sacerdote que dará su esplendor al Templo. Los fariseos, un Mesías cumplidor radical de la Torá dividiendo al pueblo entre buenos y malos según cumplan o no la Ley. Los Esenios, en un grupo de gran austeridad, línea recuperada por la Iglesia primitiva como son los grandes solitarios en el desierto. A partir del siglo VI el gran Monacato. Otros grupos de ideas nacionalistas como son los Zelotes, que son terroristas que quieren expulsar a los Romanos.

Sabemos que Jesús no se ajusta a estas esperanzas, tampoco a todos los que a lo largo de la Historia de la Iglesia han justificado con un Jesús inventado según sus intereses. Estos grupos siguen en la actualidad, de esto somos testigos.

San José es un hombre bueno, más que justo, la palabra justo, en este caso, nos lleva a confusión, a un hombre inamovible que se ciñe a lo que dice la Ley; pero la bondad es algo que va llenando un corazón, como el corazón de Dios nuestro Padre lleno de misericordia, la Misericordia de Dios es la que alivia el sufrimiento y demuestra su fidelidad constante. La podemos definir como “el regalo de la bondad y compasión no merecida de Dios “. Es algo que se aprende con el amor.

Si José, un joven de unos diecisiete años, según la costumbre judía, amaba a aquella joven de trece o catorce años, la más hermosa para él, porque el amor todo lo transforma, entra en duda. Este hijo no es mío, porque José es un judío estricto cumplidor de la Ley, pero su lucha está entre la Ley o el amor, cosa que enseñó después a este Hijo, al que Dios le encarga que lo cuide y enseñe; la duda la resuelve a favor de su amor y Misericordia.

Se ha oído a algún predicador o algún profesor que Santa Teresa fue quien dio un empuje a la devoción a San José, sin embargo ya encontramos desde la Patrística la importancia y la santidad de San José en la Iglesia primitiva.

San Ireneo nos dice como María ”lo crio, a Jesús, con la ayuda de San José” (130-208). San Ambrosio (s.IV) afirma que “San José fue elegido para ser el esposo de la Virgen, y no fue un simple esposo, sino un padre, un guardián, un protector”. San Agustín (s. IV-V) nos lo presenta como “hombre grande, un hombre santo, un hombre justo, y su justicia fue la causa de que Dios lo eligiera para ser el esposo de la Virgen“. Hay más testimonios de la Santidad y admiración a San José a lo largo de la Historia.

El Papa Francisco subrayó que San José es un modelo de Fe, obediencia y servicio, y que su papel en la historia de la salvación es crucial. En su catequesis, el Papa destacó que San José es el custodio de Jesús y María y que  su protección y cuidado son un ejemplo para todos nosotros.

Quisiera despejar una duda sobre la imagen de San José que confunde a muchas personas. ¿San José era joven o viejo?, ¿quién es ese viejo que aparece en tantas pinturas o belenes con un candil o una vela?, ¿a quien hemos confundido como San José?. Es el profeta Miqueas el que ilumina la escena del nacimiento de Jesús, ”Y tú, Belén Efrata, eres un lugar pequeño pero significativo, y sus origines son eternos”, cumpliéndose en Jesús el Mesías. Esta fue la profecía citada por los sumos sacerdotes a Herodes.

El Mesías es de la casa de David a través de José, descendiente de la casa de David de la tribu de Judá.

Feliz domingo IV de Adviento, para mí es el Domingo en el que descubrimos a San José como pieza necesaria en el nacimiento y vida de Jesús. Que él nos enseñe que el amor y la misericordia son el centro de la Ley y los profetas y los moralistas, sea de la religión que sea.

Si nos enamoramos todo será hermoso, digno de ser amado. Dios nos ama y por su amor de Padre nos dio al Amor Hermoso, Jesús nuestro Salvador. Gracias a nuestra Madre y a San José que nos dieron al más Hermoso Hijo de Dios.

El Prior de la Sangre.

JNSFD M E 21122025

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