|
En audio
|
Un país en donde se teme competir
OPINION EDITORIAL SFD
Hay momentos en que la historia institucional de un país revela, sin palabras, sus miedos más profundos.
El caso de las candidaturas independientes en República Dominicana es uno de ellos.
El Tribunal Constitucional abrió una puerta importante: recordó que la democracia no pertenece únicamente a los partidos y que la ciudadanía debe tener caminos reales para presentarse ante el electorado.
No era un capricho.
Era una invitación a diversificar voces, a oxigenar el sistema, a ampliar opciones.
Sin embargo, el Congreso decidió caminar con paso corto.
Entre informes, debates detenidos y lecturas restrictivas de la Constitución, la regulación quedó aplazada. No se dijo “no” de manera frontal, pero tampoco se dijo “sí”. El resultado práctico fue igual: inmovilidad.
Y esa inmovilidad no es neutra.
Favorece el statu quo.
Protege estructuras ya instaladas.
Envía un mensaje peligroso: la política es asunto de pocos.
La democracia madura cuando escucha más voces, no cuando las limita. El miedo a las candidaturas independientes revela, en el fondo, una resistencia a competir en igualdad de condiciones.
El país no necesita menos participación.
Necesita más.
Más ciudadanía organizada, más liderazgos locales, más posibilidades para quienes no encuentran cabida en los partidos tradicionales.
Cumplir la sentencia, legislar con valentía y abrir el sistema no es debilitar la democracia: es reforzarla.
Posponer este tema indefinidamente equivale a decirle a la gente que su derecho a participar depende del permiso de quienes ya están dentro.
Y eso, en esencia, contradice el espíritu democrático.
La pregunta vuelve a la mesa:
¿seguiremos postergando o nos atreveremos a construir un sistema donde nadie tenga que pedir permiso para servir?
