|
En audio
|
Por Darío Nin
Con dolor en el corazón, sabemos que ya al 7 de enero de 2026 en República Dominicana, han sido asesinadas tres mujeres —madres, seres humanos con historias, proyectos, sueños— dejando seis niños huérfanos. Cada cifra no es un número: es un rostro, una vida truncada, una familia rota.
Lo anterior es abriendo el año, pero las estadísticas recogen que desde que empezara el año 2025 hasta mediados de noviembre, 54 mujeres habían sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Cinco cada mes.
Ya lo pasado es irremediable y solo sirve para hacernos reflexionar para actuar en consecuencia de cara a nuestro presente y futuro. Por lo que este trágico inicio de año nos convoca a detenernos, no solo a analizar hechos, sino a sentir profundamente y actuar con mirada transformadora.
Antes de pensar, hemos de sentir. Sentir el sufrimiento ajeno como propio, desarrollando empatia, que es verdadera humanidad. La violencia que ha arrebatado vidas, especialmente de mujeres y madres; nos interpela como sociedad. Las noticias que llegan no son estadísticas, son historias que claman atención, compasión y respuesta.
Este dolor compartido puede ser el punto de partida para un diálogo profundo sobre cómo gestionamos nuestras emociones, cómo nos relacionamos entre nosotros, y cómo educamos a nuestras futuras generaciones para que no reproduzcan patrones de agresión.
La educación emocional no es un lujo: es una necesidad básica para el desarrollo saludable de cualquier sociedad. Se trata de aprender a: Identificar y comprender nuestras emociones y las de los demás. Regular sentimientos intensos para actuar con responsabilidad. Y desarrollar empatía y respeto por la experiencia emocional del otro.
Esta alfabetización emocional debe comenzar desde la infancia y acompañarnos toda la vida. Sin habilidades emocionales, nuestras reacciones pueden convertirse fácilmente en agresión, impotencia o daño.
La comunicación asertiva es una pieza clave en esta transformación. A diferencia de la comunicación agresiva o pasiva, el asertividad nos permite: Expresar pensamientos y sentimientos con respeto, sin violar los derechos de los demás. Fomentar un diálogo constructivo, donde se reconocen tanto las necesidades propias como las del interlocutor. Resolver conflictos sin violencia, gracias a una comprensión más profunda de lo que sentimos y de cómo lo comunicamos, entre otros.
Además, la comunicación no violenta , una metodología que integra empatía y expresión honesta, puede ser un recurso poderoso para transformar relaciones y prevenir conflictos.
Conscientes de que la violencia no se combate solo con discursos, sino con acciones transformadoras, estamos desarrollando lo que hemos denominado Educación Trípodeica con la base filosófica. Sentir, Pensar y Actuar (SEPA) y dirigido a los centros educativos ( personal docente administrativo y de apoyo, estudiantes de nivel medio y a los padres de esos estudiantes, por lo que, te invitamos a participar en la gran jornada desde donde te encuentres.
“Sentir, Pensar y Actuar: Educación Emocional y Comunicación Asertiva” que tiene como objetivo: Crear espacios donde padres, madres, educadores, líderes comunitarios y jóvenes aprendan y practiquen habilidades emocionales y de comunicación que desarticulen la violencia desde su raíz.
¿Qué trabajaremos?
Talleres de regulación emocional para familias y escuelas. Prácticas de comunicación asertiva y no violenta. Círculos de diálogo comunitario para compartir experiencias y construir soluciones colectivas.
El mensaje que quiero dejarles es que para cambiar la cultura del miedo y la agresión, debemos transformar la forma en que sentimos, pensamos y actuamos.
No basta con lamentar cada pérdida. Debemos transformarnos como seres humanos —hombres y mujeres en seres que gestionan sus emociones con sabiduría, que se comunican con respeto y que contribuyen a una convivencia pacífica.
Hacemos un llamado a la Comunidad, A todas las voces que han leído, compartido y comentado sobre educación emocional y reducción de la violencia en medios como SinfronterasDigital.com y otros espacios:
Quien haya escrito, enseñado o transmitido sobre estas ideas, sabe que una cultura nueva comienza con cada conversación consciente, con cada gesto empático, con cada palabra que construye paz.
No dejemos que el dolor se repita. Que cada pérdida sea un llamado a la acción, una oportunidad para educar las emociones de nuestros niños y jóvenes, y para aprender a comunicarnos con asertividad.
Ni una víctima más. Eduquemos las emociones. Construyamos una cultura nueva.
Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima. Que Dios nos continue bendiciendo.
El autor es abogado, Psicólogo Clinico, Ma. Sexualidad Humana y T de parejas. Especialista en DDHH y DIH
DANSFDSDEPSDRD08012025 (Dania)
