Reflexión: ¿Sobre qué estamos edificando?
Jesús hace una pregunta que atraviesa el corazón:
“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”

No es una pregunta sobre palabras.
Es una pregunta sobre obediencia.
Muchas personas pueden decir “Señor”, pueden escuchar enseñanzas, leer la Biblia o incluso emocionarse con la palabra de Dios.
Pero Jesús nos enseña que no basta con oír.
El verdadero discípulo es aquel que oye y hace.
Por eso Él presenta dos ejemplos.

El primero es un hombre prudente.
Este hombre quiere construir una casa, pero no lo hace de cualquier manera.
Cava, ahonda y pone el fundamento sobre la roca.
Ese proceso requiere esfuerzo, tiempo y paciencia.
Pero cuando llega la tormenta, cuando el río golpea con fuerza la casa, la casa permanece firme.
No porque nunca haya llegado la tormenta…
sino porque estaba fundada sobre la roca.
Así es la vida del que oye la palabra de Dios y la pone en práctica.
Vendrán dificultades, pruebas, crisis y momentos de presión.
Pero su vida permanece firme porque su fundamento es sólido.
Luego Jesús habla del otro hombre.

Este también construye una casa.
Pero lo hace sobre la tierra, sin fundamento.
Tal vez parecía más fácil.
Tal vez parecía más rápido.
Pero cuando llega el río con ímpetu, la casa no resiste.
Cae… y grande es su ruina.
La diferencia entre las dos casas no era la apariencia.
La diferencia estaba en el fundamento.
Y hoy la misma pregunta queda delante de nosotros:
¿Estamos solo oyendo la palabra de Dios?
¿O estamos viviéndola?
Porque una vida edificada sobre Cristo no se demuestra en lo que decimos…
sino en cómo obedecemos.
Escuchar la palabra es bueno.
Pero obedecerla es lo que edifica una vida firme.
Que cada uno de nosotros decida hoy cavar profundo, poner nuestra vida sobre la roca que es Cristo, y vivir de acuerdo a su palabra.
Porque cuando lleguen las tormentas de la vida,
solo la casa edificada sobre la roca permanecerá.
DAN
Señor, Mi Fundamento
Verso 1
¿Por qué decirte Señor con mis labios
si mi vida no quiere obedecer?
Hoy escucho tu voz que me llama
a vivir lo que Tú dices, mi Rey.
No es palabra que el viento se lleve,
no es emoción que se apague después,
es tu voz construyendo mi vida,
tu verdad sosteniendo mi fe.
Pre-Coro
Cavaré profundo en tu verdad,
mi esperanza en Ti descansar.
Coro (Congregacional)
Señor, sea tu palabra mi fundamento!!!
Roca firme donde puedo permanecer.
Aunque vengan ríos, tormentas y vientos,
mi casa no caerá, confiaré.
Señor, sea tu palabra mi fundamento!!!
Mi refugio, mi fuerza y mi fe.
Si el mundo se estremece a mi lado,
sobre tu roca firme estaré.
Verso 2
Muchos oyen, pero no obedecen,
levantando su vida en la arena.
Cuando el río golpea con fuerza
grande es la ruina que queda.
Pero yo edificaré sobre Cristo,
sobre roca eterna y verdad,
y aunque el mundo entero se sacuda
mi esperanza no se moverá.
Pre-Coro
Cavaré profundo en tu verdad,
mi esperanza en Ti descansar.
Coro
Señor, sea tu palabra mi fundamento!!!
Roca firme donde puedo permanecer.
Aunque vengan ríos, tormentas y vientos,
mi casa no caerá, confiaré.
Señor, sea tu palabra mi fundamento!!!
Mi refugio, mi fuerza y mi fe.
Si el mundo se estremece a mi lado,
sobre tu roca firme estaré.
Puente (para levantar la congregación)
Tu palabra es roca eterna
tu palabra es vida y luz
sobre ella edificamos
nuestra casa eres Tú
Tu palabra no se mueve
tu palabra vencerá
cielos y tierra pasarán
pero tu verdad vivirá.
Coro Final (más fuerte)
Señor, sea tu palabra mi fundamento!!!
Roca firme donde puedo permanecer.
Aunque vengan ríos, tormentas y vientos,
mi casa no caerá, confiaré.
Señor, sea tu palabra mi fundamento!!!
Hoy mi vida te obedecerá,
sobre Cristo la roca eterna
¡mi casa firme permanecerá!