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Joaquín Núñez
El Evangelio de hoy nos sitúa dentro de la Historia, ya que se escribe al principio del siglo II en la Comunidad de San Juan. Ya tienen grandes problemas, problemas de una gran actualidad: Algo tan importante que hace exclamar a Jesús “Yo soy la Puerta de aprisco”, “Yo soy el Buen Pastor”, “las ovejas me siguen porque conocen mi Voz”, “y me siguen”, “los que no entran por mí, que soy la Puerta, son Ladrones y Bandidos”. Todos estos conceptos los hemos de tener muy en cuenta en la que se nos ofrecen tantas “puertecitas”.
La Fe, ya lo he dicho otras veces, no es rezar el Credo, no es algo que satisfaga mi emoción, mi vacuidad momentáneamente, es oír su Voz, con todo lo que supone de conocimiento del Quien la pronuncia.
Esta es una Comunidad, la de Juan, compuesta por Padres Apostólicos, es decir: discípulos directos de Juan, o incluso, en la ancianidad de Juan, en la que van apareciendo corrientes de interpretaciones, cuanto no, genialidades o nuevos estilos, nuevas ofertas o espiritualidades “enriquecidas”, donde la figura de la “Puerta” queda en un segundo lugar. Aparecen como líderes estos a quien Jesús llama “ladrones y bandidos”.
Europa, en aquel entonces “el Universo entero”, sufre dos Grandes Guerras. La sociedad se revoluciona, no encuentra dónde pisar firmemente, la Fe deja de ser algo en que apoyarse, una Fe supuesta, de costumbres; la lectura de este hermoso texto se lee de carrerilla, como muchos lo harán hoy, el “Yo soy la Puerta” suena a música celestial, unas frases bonitas: Jesús es el “Buen Pastor”, literatura joanea. Sin embargo es un texto que advierte del peligro de la intrusión de genios, “Ladrones y Bandidos”, que inventan nuevas espiritualidades que vienen a poner las cosas en su sitio. Nuevos Mesías que prometen la salvación o la verdadera catequesis, que se convierten en grupos exclusivos y cerrados a los demás cristianos que quedan relegados a sus parroquias, por otra parte, cada vez más vacías.
La “Juventud” está buscando y vienen a la fe católica, grupos emotivos de gran carga afectiva, que satisfacen su necesidad de compañía de grupo con canciones festivas, donde se alaba a Jesús.
La Fe es algo más serio: Solo hay una Puerta JESÚS. Hay que aprender a distinguir su Voz verdadera. Para conocerlo escuchándolo dentro de ti por medio de la oración. Y entonces SEGUIRLO a su llamada. Saberse AMADO como algo único y APRENDER a AMAR, como EL AMA a los DEMÁS.
Feliz Domingo a Todos y a Todas, amados de Dios. Busquemos la Puerta, siempre abierta, Él ya está dentro y nos espera para “cenar con nosotros”. María nos dice “haced lo que él os diga”.
El Prior de la Sangre.
