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Por Dario Nin

Al caminar por nuestros parques, especialmente por el Parque Italia, es frecuente escuchar las quejas de muchas personas, sobre todo mujeres, que sienten una necesidad fisiológica urgente durante su rutina.

Sin embargo, estos espacios, a pesar de ser grandes y concurridos, carecen de baños adecuados. Esto no es solo una incomodidad, es una cuestión de dignidad humana.

Es responsabilidad de los ayuntamientos garantizar que quienes disfrutan de estos espacios tengan un lugar donde atender sus necesidades. Si el presupuesto es una limitación, se puede plantear un modelo de autogestión, con una pequeña cuota simbólica que cubra los costos de mantenimiento.

Pero, lo ideal es que los ayuntamientos asuman esta obligación. Porque, cuando un ciudadano sale a ejercitar a las seis de la mañana, especialmente si es persona de la tercera edad, esa limitación puede impedirle disfrutar del parque, que es un espacio clave para su salud. Es hora de que nuestros parques tengan baños a la altura de quienes los visitan.

De hecho, haremos llegar esta denuncia social de forma institucional, por quien y a quien corresponda.

Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima. Que Dios nos continúe bendiciendo.

 Darío Nín

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