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Por Dario Nin


Verso I
No fue la ley quien me dio nombre,
ni decreto, firma o papel,
antes que existieran los hombres
ya era libre mi amanecer.
Traigo en el pecho una bandera
que no conoce condición,
vale lo mismo el campesino
que el presidente de la nación.
Pre-Coro
Porque nacimos con la frente en alto,
con el derecho de soñar,
y aunque la historia nos dejara heridas,
nadie nos pudo arrebatar.
Coro
¡La dignidad no se regala!
¡La dignidad se reconoce!
Es la raíz de la justicia,
la voz que nunca se corrompe.
Es el principio de la vida,
la libertad y la igualdad,
es el destino de los pueblos
que buscan paz y humanidad.
Verso II
Después del llanto de las guerras,
después del miedo y del dolor,
el mundo entero comprendió
que el ser humano tiene valor.
Y en cada carta y constitución,
y en cada pueblo que despertó,
los derechos fueron la promesa
de proteger lo que nació.
Puente
Que viva México valiente,
que viva Quisqueya también,
dos pueblos que levantan alto
la dignidad como sostén.
Coro Final
¡La dignidad no se negocia!
¡La dignidad jamás se vende!
Porque el respeto de la persona
es la luz que al futuro enciende.
Y mientras exista un ser humano
con esperanza y corazón,
seguirá viva entre nosotros
la más sagrada convicción.
“Porque antes que ciudadano, antes que votante, antes que cualquier ley… somos personas. Y la dignidad de una persona vale más que todo el poder del mundo.”
