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“Este destacamento que parece de un lejano paraje, está en la nariz de la capital: Punta Torrecilla, Maquiteria, Villa Duarte, al ladito del Parque del Este y del Faro a Colón. Un furgón le vendría mejor, como el que está al cruzar el Puente Flotante, en la avenida Francisco Alberto Caamaño (Avenida del Puerto).“
Así escribí hace un tiempo, acompañado de la imagen que hoy aparece a la izquierda. No era una crítica por criticar; era una denuncia con propósito. Resultaba difícil comprender que, en pleno corazón del Gran Santo Domingo, nuestros agentes prestaran servicio en un lugar con esas condiciones.
Hoy me corresponde hacer exactamente lo contrario.
Las denuncias con propósito también deben reconocer los avances cuando estos llegan. El viejo destacamento quedó atrás y hoy en su lugar funciona una moderna edificación, digna tanto para los policías que allí laboran como para los ciudadanos que acuden en busca de servicio.
Si en su momento señalé lo que estaba mal, hoy considero un deber reconocer públicamente lo que se hizo bien. Esa también es una forma de contribuir.
Pero la obra aún no termina.
Así como se transformó la infraestructura, deseo que esa misma transformación continúe alcanzando a cada hombre y mujer de la institución policial: más formación, más cercanía con la comunidad, más profesionalismo, más respeto por la dignidad humana y mayor vocación de servicio.
Cuando mejoran las instalaciones y también crecen quienes las ocupan, todos ganamos.
Tendremos una Policía Nacional más fuerte, más humana y más cercana a la ciudadanía. Y, como consecuencia, tendremos ciudadanos más confiados, más satisfechos y una convivencia más segura.
Sí se puede.
Sigamos construyendo una institución que haga sentir orgullosos a sus miembros y seguros a todos los dominicanos.
Darío Nin
Sembrando Patria, sembrando conciencia.
“Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima. ¡Que Dios nos continúe bendiciendo!”
