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Por Dario Nin
Vivimos en una sociedad que confunde tener con valer. Acumulamos dinero, propiedades, ropa, zapatos, logros, títulos, experiencias, pero pocas veces nos preguntamos, cuánto de todo eso realmente vivimos.
La vida funciona en porciones. El sol no intenta alumbrar dos días a la vez. Sale, cumple, descansa. Mañana vuelve. Así también sucedió con el maná, y el “pan de cada día es el que nos enseñó a pedir a Dios padre Jesús”.
La invitación no es al conformismo, sino a la confianza. Trabajar, prosperar, administrar con prudencia, pero sin que el miedo tome el control. Cuando el temor gobierna, nunca hay suficiente. Siempre falta algo. Ahí, la vida se aplaza. Vivimos preparando el futuro y nos perdemos el presente. Y lo que permanece inmóvil termina perdiendo su sentido.
Lo que compartimos se mueve, lo que soltamos nos hace más libres. Si no me crees, compruébalo tú . Intenta hoy vivir el dia de mañana, hoy no te duermas para que puedas atrapar el mañana cuando llegue. Luego me cuentas
Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima. Que Dios nos continúe bendiciendo.
