Parquéat RD: Entre el orden necesario y la Transparencia que debemos exigir. 4-4.

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Por Darío Nin

No estamos afirmando que exista corrupción.

No estamos acusando a Parquéat RD, a DIGESETT, a INTRANT ni a ninguna otra institución de cometer irregularidades. Estamos señalando algo diferente: cuando un procedimiento público genera ingresos asociados a cada actuación, los controles deben ser suficientemente sólidos para cerrar cualquier brecha que pudiera facilitar un abuso.

La transparencia no debe aparecer después del problema. Debe estar incorporada desde el principio del procedimiento. Y si la Administración tiene la facultad de retirar un vehículo, el ciudadano debe tener también la posibilidad real de conocer, de manera sencilla y verificable, por qué se lo retiraron y qué evidencia sustenta esa decisión.

Porque el objetivo no puede ser simplemente remolcar más vehículos. El objetivo debe ser conseguir que haya menos vehículos mal estacionados y una ciudad mejor organizada.

Orden sí; arbitrariedad, no Parquéat RD puede ser una herramienta importante para mejorar la movilidad y enfrentar el déficit histórico de estacionamientos en nuestras ciudades. Pero toda herramienta pública debe estar acompañada de controles públicos.

Necesitamos estacionamientos suficientes. Necesitamos calles ordenadas. Necesitamos hacer cumplir la ley. Necesitamos sancionar cuando corresponda, pero también necesitamos garantizar que quien sea sancionado tenga la certeza de que la sanción se produjo porque realmente infringió la norma y no simplemente porque su vehículo se encontraba en determinado lugar.Por eso, más que cuestionar la existencia de los operativos, debemos reclamar que funcionen con legalidad, evidencia, transparencia, trazabilidad y respeto al ciudadano.

No acusamos corrupción. Advertimos sobre una brecha que podría facilitarla y pedimos que esa brecha sea cerrada con controles.Al final, una ciudad verdaderamente organizada no es aquella donde más vehículos se remolcan. Es aquella donde las reglas son conocidas, se cumplen, se aplican de manera objetiva y el ciudadano puede confiar en que quien tiene la autoridad para hacerlas cumplir también está sujeto a controles.

Porque el orden público y los derechos ciudadanos no tienen por qué ser enemigos. El verdadero desafío es conseguir que ambos caminen juntos.

Nos volveremos a ver en el camino. Hasta la próxima. Que Dios nos continúe bendiciendo.
DANSFDSDERD072026

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